La mona y el caballo

El hombre, de 40 años, entró en la sucursal bancaria montado en su caballo. "Era tarde, ya estaba oscuro y hacía frío", expresa Wolfgang. Ante la falta de un lugar donde amarrar su equino de seis años, dice que se metió dentro con él. Cuando un cliente se encontró este panorama en el banco a las 4.25 de la mañana avisó a los gendarmes que una vez llegaron despertaron y avisaron al jinete ebrio que debía marcharse de allí.
No se han presentado acusaciones, pero sí ha sido necesario limpiar el lugar. Al parecer Sammy, el caballo, realizó su propio depósito pero sobre la alfombra.
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