domingo, noviembre 11, 2007

Atraca una tienda con dos patas de pollo como pistola

Miguel R. B., de 21 años, venía de hacer la compra en un supermercado y decidió entrar en una céntrica tienda de Tarragona, España.
Una vez en el mostrador, con tono serio y amenazante, espetó a la dependienta: "Dame todo el dinero de la caja", al tiempo que elevaba su brazo derecho. Llevaba puesta una chaqueta y en la parte inferior de la manga, se distinguía un bulto. Por sus gestos (tenía metida la mano izquierda dentro de la chaqueta) y desafiante mirada, dejaba entrever que portaba un arma. Al menos así lo interpretó la dependienta, que creyó que el bulto era un arma de fuego.
Muy asustada abrió la caja, cogió el dinero y, cuando se disponía a entregarlo, el supuesto atracador le soltó: "¡Que no, mujer, que es una broma!". Seguidamente, dirigió la mano hacia el bulto y extrajo de la manga una pequeña bandeja con dos patas de pollo que acababa de comprar en el supermercado. Tras unas carcajadas se marchó de allí, casi a la par que entraba al local otra persona. (No es descartable que fuera la presencia de esa tercera persona la que le disuadiera de cometer un robo real, según fuentes de las partes.) La empleada se puso en contacto con la policía, que le detuvo varias calles más abajo del establecimiento, aun con las patas de pollo en su poder. En principio, fue detenido por intento de robo.
Este viernes se celebró contra él un juicio rápido de faltas en el Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona. Durante la vista, algunos no pudieron eludir la risa. El acusado reconoció ante el juez los hechos, pero enfatizando que se trataba de una broma. Miguel R. B. señaló que, cuando vio la cara desencajada de la dependienta, a la que no conocía de nada, decidió zanjar la broma. "Al ver la cara que se le puso, le dije que era una broma. Y no me extraña que pusiera esa cara, ¡con las cosas que se ven por ahí!", declaraba el detenido.
Así, el juzgado le ha condenado in voce, sobre la marcha, por una falta de vejaciones a una multa de cinco euros durante 10 días. 50 euros en total. El acusado se conforma con la pena. "Aparentemente no tiene ningún trastorno, pero ¿a quién se le ocurre ir a una tienda a robar con dos patas de pollo?", explica un testigo del juicio.

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