El ratón Chávez

Como la de su mentor Fidel Castro, enfundado en un chándal Adidas y remedando andares robóticos, la personalidad de Hugo Chávez carece de los resortes éticos adecuados para asumir la realidad desde una perspectiva realista, mediáticamente potable. De ahí que una y otra vez se ridiculice a sí misma. El "por qué no te callas" del rey don Juan Carlos, por ejemplo, constituye no sólo una consecuencia de la incontinencia verbal del ex golpista, sino de su prepotencia, su grotesca fanfarronería, su desprecio por todos aquellos que no se postran a sus pies o ponen en tela de juicio sus delirantes fantasías. Es una consecuencia de su incapacidad.
Aquí ni siquiera cabe defender la libertad de expresión de fotógrafos y agencias, tan evidente es el despropósito chavista. Un presidente que falta al respeto a buena parte de sus colegas, a los que adosa casi a diario las denominaciones y adjetivos más denigrantes, no está en capacidad de protestar por algo tan inocente como que le broten de casualidad orejitas de Micky en una foto. Un presidente que se pasea con una cotorra en el hombro, y va haciendo el pamplinas día sí y día también, cantándole rancheras a sus adversarios ideológicos, no puede aguardar otra reacción que no sea la de la burla y la de la chorrada. Un presidente que reconoce en público que reza para que una descomposición de estómago no malogre sus maratónicos (y aburridos y lelos) monólogos, no puede ser tomado en serio. O puede serlo tanto como un ratón sobre la pista de un circo.
Para la prensa chavista, la fotografía es un plan de Estados Unidos y la CIA para debilitar la imagen del mandatario. ¿Pero qué mandatario? Lo mismo podrían haber dicho que es un plan extraterrestre para crear en la Tierra una especie híbrida, una mezcla de caracteres animales y cantamañanas... Puestos a decir tonterías, todo vale, y mucho más verosímil a mí me parece la segunda opción.
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