miércoles, diciembre 06, 2006

Un avión, obligado a aterrizar por la ventosidad de un pasajero

Las compañías aéreas norteamericanas están de los nervios. Las medidas de seguridad en los aviones contra ataques terroristas provocan algunas escenas de pánico a la primera ocasión. Y es lo que pasó este lunes pasado en un vuelo de American Airlines con destino a Dallas (Texas, EE.UU.), que tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Nashville (Tennessee).
Todo comenzó cuando los pasajeros comenzaron a detectar en el avión un sospechoso olor a azufre quemado y al fósforo de cerillas encendidas. Dieron la alarma a la tripulación, que advirtió lo mismo. El capitán, ante la posibilidad de que se estuviese activando algún explosivo con sustancias químicas, optó por desviar su trayectoria y tomar tierra para que el FBI se hiciese cargo de la situación. Y así fue. Uno a uno, los 99 pasajeros y 5 tripulantes fueron desfilando ante los agentes para ser interrogados y escaneados... hasta que uno de ellos "cantó". Se trataba de una mujer víctima, al parecer, de algún tipo de enfermedad que le produce abundante flatulencia. Con su mejor intención, y para ahorrar el mal olor a sus compañeros de vuelo, a la pasajera no se le ocurrió cosa mejor que liarse a encender cerillas para quemar los gases. Y lo que se habría podido solucionar con un "¡Qué peste! ¿Quién habrá sido?", terminó generando la alarma generalizada y la abrupta interrupción del viaje. El cual, por si acaso, se reanudó una vez identificado el problema... pero sin la mujer a bordo. Por su seguridad, más que por la del avión.
Vamos, que tuvo que ser la madre de todos los pedos.

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