La constelación de Vlaeminck

La policía investiga la queja de la muchacha que comenta que quiere mantener los tatuajes en la frente, pero que se quitará los restantes aunque deberá aprender a vivir con las cicatrices -no sé si lo sabes, rica-.
Por su parte, el artífice de la obra de 65 euros de coste -el como se ve: ilustrado (no me lo negaréis, si hasta lleva gafas), alegre y vistoso hombre de la derecha, orgullo y simpatía de su madre allá en la lejana campiña rumana (sobre todo desde que decidió abandonar el país e irse a vivir a Bélgica)- ha comentado que "mi cliente estuvo despierta durante toda la intervención. No la he hipnotizado ni drogado, ella estaba de acuerdo".
Según parece los problemas vinieron cuando el padre y sobre todo el novio al que no le gusta ya demasiado su chica y quiere colocársela al primero que pase vieron el galáctico tattoo. "¡Ahora te va a follar tu padre!", se rumorea que expresó el joven y antaño enamorado al preguntarle Kimberley con ojillos chispeantes y chiribitas de ilusión: "¿qué te parece, cari?".
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