domingo, agosto 09, 2009

El banderín (u hombre banderas)

Guinness RishiGuinness Rishi tiene 67 años y aún no ha madurado, ¡ah!, y una ilusión, ser la primera persona en el planeta que cubre todo su cuerpo con tatuajes de las banderas de países de todo el mundo. De momento lleva seis, todas en la frente, donde no destaque. Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, India y Chipre entre ellas, pero él pretende llegar a las 220 como un campeón y llenar su cuerpo entero y convertirse en un banderín humano y poder mirarse no al espejo sino hacia dentro del alma y decirse con la mano en el corazón aquello de: "misión cumplida" (en la vida).
Rishi espera poder completar el proceso en unos tres años (no sé si es porque es una persona muy calmada a la que le gusta meditar las cosas -elegir las que se va a pintar en el culo no debe ser sencillo. Imaginaos que la de vuestro querido país es la que va en su nalga derecha (o en la izquierda). Eso crea enemistades, y necesita reflexión- o qué puñetas hará entre tatuaje y tatuaje pero parece una barbaridad de tiempo aunque claro, para aquellos que no entendemos mucho de estas intelectualidades a las que este blog nos somete una entrada sí y otra también, todo nos parece raro, e igual el cuerpo necesita ir asimilando el proyecto poquito a poco. Me imagino que no debe ser fácil para la piel digerir que la entierren viva bajo capas de tintes varios. Si algún experto nos ilumina con un comentario sabihondo se agradecería...), y entrar así en el libro Guinness, publicación de registro de chorradas mundiales por el que el protagonista de esta historia siente una especial devoción (hasta el punto de llegar a cambiar su propio nombre -que su madre que en gloria esté (haciendo cruces desde el cielo) no le llamó Guinness, no-).
Dice: "Espero poder tatuarme ocho banderas al mes en zonas óseas de mi cuerpo y dieciséis en zonas blandas -aquí me supongo se refiere a los cojones en plan finolis (zonas blandas, partes pudendas, la entrepierna, el bajovientre... vamos, los huevos, pa entendernos entre nosotros) que deben ser como melocotones porque dieciséis banderas son o mucho cojón, o muchas banderas; porque el pito es zona sagrada, espero-", y no esconde que lo único que persigue con esto es fama. "No quiero morir como alguien normal, quiero que en mi país (India) me recuerden como alguien extraordinario". El hombre Banderas. Como Antonio, todo por un sueño.
La obsesión de Rishi por el Guinness de los récords viene de lejos, ya ha aparecido en cuatro ocasiones con anterioridad. Entre sus logros mayúsculos, conseguir la custodia de la persona más vieja en ser adoptada, su cuñado, de 61 años. Otro indio que a buen seguro es digno de una entrada.

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