miércoles, marzo 31, 2010

Ni Hitler se atrevió a tanto

Una anciana de 66 años ha sido condenada por la justicia británica por... ¡atención! ... ¡¡vender un pez a un niño!! Vamos, ¡qué horror!, ni Hitler se atrevió a llegar tan lejos como esta abuela malnacida. Encima resulta que ¡¡¡el pez era de colores!!! Uy uyuyuyuyuy uy... Y luego nos sobrecogemos el corazón cuando vemos las cámaras de gas de Auschwitz o similar pero esto... esto no tiene perdón de Dios. Así, la vieja dañina pagará ahora una multa de algo más de mil libras, llevará una pulsera telemática para tenerla localizada las veinticuatro horas del día y no podrá salir de casa durante siete semanas, de siete de la tarde a siete de la mañana, que la oscuridad de la noche es muy tentadora para este tipo de delito. Bueno, yo estoy harto de ver viejas con peceras por las esquinas aprovechando el manto de la nocturnidad para avalanzarse sobre algún ingenuo niño que en esas horas suelen masificar las calles.
El motivo de tal condena es que el niño al que vendió el animal tenía catorce años y en Gran Bretaña constituye un delito vender animales a menores de dieciséis años. Lo más escandaloso es que la mujer fue víctima de una trampa tendida por el propio Ayuntamiento, que, en su lucha contra el Mal, envió al muchacho para ver si la dueña de la pequeña tienda de animales cumplía la prohibición oficial de vender animales a menores pero no, no lo hacía...
Joan Higgins, a sus 66 otoños, tendrá antecedentes penales a partir de ahora, y su hijo también ya que trabajaba con ella en la tienda y aunque no atendió al muchacho ha sido condenado a 120 horas de servicios comunitarios, y suerte ha tenido que los latigazos ya no se lleven que si no...
Pero no es que solamente Higgins vendiera el pez de colores al niño de 14 años sin preguntarle la edad... ¡¡¡¡es que tampoco le aconsejó sobre cómo cuidarlo!!!!, y eso ha sido la gota que ha colmado el vaso de la Justicia, siempre vigilante para el bien de la ciudadanía.
Al cometer el delito, fue necesario abrir un proceso judicial contra ella y su hijo. Ambas detenciones y procesos judiciales han supuesto un coste superior a las veinte mil libras al Estado británico pero qué más da el gasto si estos criminales tan peligrosos han quedado fuera de la circulación delictiva y ya no volverán a actuar. No hay que escatimar ni medios ni dinero ni... nada por un mundo mejor para nuestros hijos. ¡A por los vendepeces sin escrúpulos!
La vieja, por su parte, está traumatizada por lo sucedido: "¿Tan peligrosa soy que tengo que llevar una pulsera telemática?. Estas pulseras son para la gente que hace cosas malas por la noche" berrea, pero...
Sí, sí que lo eres. Y no solamente peligrosa. Eres mala, muy mala. Mala, más que mala.

1 comentarios:

Blogger noveldaytantos ha dicho...

Otra gente se hubiera comido directamente el pez y tan anchos. Pero claro, venderlo implica unas ganancias que hay que declarar a Hacienda...

11:19 p. m.  

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