¡Descubierto un viajero en el tiempo en una película de Chaplin de 1928!

He aquí el fragmento del viajero en el tiempo, que es viajera, que decidió irse además de rodaje -o cometió un error imperdonable y accidentalmente fue cazada en los ahora extras de una peli del bueno de Charlot-: ...
Desde que Clarke colgase en Youtube el pasado 19 de octubre este sorprendente fragmento de vídeo, ya ha sido visto en casi dos millones y medio de ocasiones, recibiendo además unos 18.000 comentarios donde las opiniones se dividen entre los que simplemente no encuentran una explicación, los que creen la teoría del viajero en el tiempo y los que discuten la propia autenticidad de la escena. Otra hipótesis (comentada por la cadena americana MSNBC y para algunos algo más plausible) sostiene que la mujer en el vídeo sujeta algún tipo de aparato para la sordera, pero el hecho es que también parece hablar a través de este supuesto dispositivo por lo que semejante majadería se cae por su propio peso. Además, en aquellos tiempos usarían como mucho una trompetilla. (Al margen de esto, y divagando un poco para los que sí crean...: ¡No, hombre, no! Del futuro no van a enviar a un sordo en misión -salvo que fuese un turista, claro, que también tendrán derecho a viajar y no siempre a la aburrida Luna-, pero si ya somos tan capaces de viajar en el tiempo que lo hacemos hasta por puro placer es razonable pensar que no exista la sordera y si no, no vamos a usar esa especie de cacharro futurista cuando además ya hoy existen aparatos para sordos más disimulados al ojo humano que evitarían llamar la atención sobre un viajero que va a estar en un hábitat tan distinto al suyo.) Otros lo flipan todavía más y opinan que podría tratarse de un dolor de muelas y simplemente la señora se estaría sujetando una bolsa de hielo junto a su mejilla. Teoría que a alguien con dos dedos de frente sorprende más que la del viajero, la verdad, por la época en la que suceden los hechos y porque con ese pedazo de abrigo caro ¿va a ir chorreteándose goticas por el camino para estropeárselo por mucho que le duelan a una los dientes? Que en esos tiempos la impermeabilidad no se llevaba tanto como ahora, ¡pero sí el ser presumida! ¿Y qué le habla a la bolsa? Porque un quejido de dolor no es, que más bien parece un discurso. Que no, que no... En fin, que mucho nos tememos que la maquinaria para taparlo todo por parte de esos oscuros amos del mundo que mueven los hilos desde la sombra y quieren la verdad con total exclusividad ya se ha puesto en marcha de nuevo...
Es probable que nunca sepamos con certeza qué es lo que estamos viendo, o por miedo a lo desconocido e inconcebible nunca lo queramos conocer, pero está clarísimo que todo apunta a que la señora -"curiosamente" del típico aspecto que tendría un viajero en el tiempo: fornida, valerosa, osada, decidida, capaz, rápida de movimientos... pero que como todo humano cometió un error y se descuidó (¡pero quién podía pensar que en los años 20 la iban a captar unas cámaras!)- está hablando por su teléfono móvil (o aparato de comunicación). Es más, desde este blog, intrigados por tamaño misterio, hemos querido consultar a un experto en lectura labial de la NASA y, sorprendentemente y sin buscarlo, nos hemos topado (de ahí que obviemos su nombre por ser la siguiente: información secreta extraída destrangis del siempre opaco gobierno norteamericano y no queremos poner en un aprieto al que simplemente llamaremos El experto John Smith) pero ya se sabe, gracias al análisis efectuado por una potente máquina que sólo poseen los estadounidenses: el Labiator3000 ST 650 (s=space, t=time) que lee, capta, amplifica y trata señales y voces a través del espacio y/o el tiempo, que lo que la señora dice a través de su aparato es lo siguiente: "Soy persona y nunca me he fiado de los humanos y nunca lo haré pero ¿quiénes somos nosotros para decidir el futuro de esta gente, nuestra gente? Nuestras misiones son de observación, no de intervención, cuando nos inmiscuimos, es sólo porque no tenemos otra opción. El tiempo es la hoguera en la que nos quemaremos. Asegurémonos de que la historia no olvide nuestro nombre pero no la cambiemos. ¡Teletranspórtame, Scotty!". (Y si os fijáis bien, cuando gira la cabeza la señora, su imagen comienza a difuminarse para desaparecer, no como la del caballero que la precede, en clara evidencia de que en verdad efectivamente se ha teletransportado.) No hay duda de que algo gordo se coció ese día en el Tiempo, y casualidades de la vida: se metió en mitad de un rodaje para dejar fortuito testimonio. A las pruebas me remito. Creer es la clave, que diría el agente Tuputa Mulder.