martes, marzo 24, 2009

"No tires de la cadena. Necesitamos tu mierda. Colabora"

Que el mundo se va a la mierda es algo cada día más palpable sobre todo con medidas como la que se han sacado de la manga (o del culo) en Noruega. Así, en Oslo, los autobuses de la ciudad se moverán gracias a las heces de sus habitantes. La mierda del pueblo. Máxima comunista. El nuevo opio. Será a partir del próximo mes de septiembre y con ello se pretende que la capital noruega se convierta en una de las ciudades "más sostenibles (y olorosas)" del mundo, ha dicho el alcalde Ole Jakob Johansen. Es otra medida más propuesta en Noruega para que el país sea neutral en sus emisiones de CO2 para el año 2050.
La novedosa iniciativa pretende reducir las emisiones de dióxido de carbono en Oslo. Para ello, gracias a las contribuciones totalmente anónimas (el delito siempre ha requerido del más absoluto secreto para su triunfo), se tratarán las heces en dos plantas que usarán el biometano de las deposiciones para que sirva de combustible a los vehículos. Por supuesto, antes se aplicará en el biometano elementos químicos que reduzcan (pero no eliminen) los malos olores.
De momento, se espera que esta prueba en la que se utilizarán los zurullos de la ciudadanía como vulgares conejillos de indias se aplique a ochenta autobuses de Oslo. (¿Para cuándo una asociación que proteja al mojón ante esta amenaza clara de extinción?) Si tiene éxito, se extenderá al resto de autobuses de la ciudad (cerca de cuatrocientos).
El plan noruego no es del todo nuevo. Por ejemplo, en California (Estados Unidos) ya existe una planta que genera metano gracias a las heces de las vacas.
En fin, la mal pasión por la mierda (en toda su extensión) se extiende irrefrenable por el globo. Vamos hacia una sociedad nazi, controlada hasta la náusea: "No tires de la cadena. Necesitamos de lo peor de ti. Tu mierda es nuestro combustible. Colabora con este mundo mejor", sin sentimientos, sin respeto,... sin valores, de clara manipulación social,... Afortunadamente siempre habrá unos cuantos rebeldes. La resistencia. ¡Y nos negaremos a cagar aunque nos apunten con una lavativa! Protegeremos a nuestros zurullos como protegemos a nuestros hijos. Nuestras heces no son cobayas. Y nunca nunca jamás serán esclavas. ¡Viva la mierda libre! (Y aprovechando que ésta es la entrada 300 del blog desde aquí grito: ¡¡ ESTO - ES - ESPARTA !!).
Y a todo esto. ¿Dónde están los ecologistas ahora? O sea, los alimentos transgénicos no, pero el combustible transgénico sí. Qué contradicción. Algunos se retratan solos.

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